De califas, reyes, ayatolás, déspotas y Hermanos

Comencemos por el principio. ¿Qué es un califa? A la mente de muchos viene un personaje sacado de las Mil y Una Noches en una pomposa corte con bellas mujeres que conforman un harén, numerosos manjares, turbantes, alfombras, decorados damascenos y bestias exóticas. Las Mil y Una Noches son la base del orientalismo, pero la realidad es que todas esas imágenes –por cercanas o alejadas que estén de la realidad- no explican qué es un califa.

Califa (jalifa en árabe) significa literalmente sucesor y es el título que adoptó Abu Bakr, primer califa tras la muerte del profeta Mahoma, que se llamó a sí mismo jalifat rasul Allah (sucesor del mensajero de Dios). Posteriormente, la parte del mensajero se fue olvidando y las dos grandes dinastías árabes, la Omeya y la Abbasí (después vendrían persas y turcos fundamentalmente), instauraron unas monarquías hereditarias y despóticas (ِal-mulk al-gadud) cuyas cabezas seguían adoptando el título de califa. La idea de sucesión o delegación es especialmente importante en el islam porque Dios insiste en El Corán en que el ser humano es el “delegado o sucesor de Dios en la Tierra”. Así, estos califas que poco tenían que envidiar en sus pretensiones a los “reyes por la gracia de Dios” de nuestro continente, se presentaban como delegados de Dios ante el pueblo.

Eliminado el califato por Mustafa Kemal Atatürk en 1924, se consideró en algunos círculos que se cumplía una profecía de Mahoma en la que se pasaría en los países islámicos a una nueva etapa de gobierno injusto, pero al que se sumaba el hecho de no estar inspirado en las leyes islámicas y el carecer de una referencia religiosa común (al-mulk al-yabri). Tras ello, debería llegar el gobierno del islam.

Por tanto, volvemos a preguntarnos ¿ser califa qué significa? El islam no establece ninguna forma de gobierno específica ni de elección del líder, por lo que ser califa supone ser el líder político de los musulmanes del mundo unidos en un estado, o pretender serlo. Como a lo largo de la historia esto se mezcló con una especie de inspiración divina (salvando las distancias, la Reina de Inglaterra sería la califa de los anglicanos), la realidad es que el ser califa era (y es, ahora que se ha declarado un califato) un intento de revestirse de legitimidad religiosa y política. Fijémonos además en que Al-Bagdadi ha decidido escoger el nombre de Abraham, padre de las religiones monoteístas, para legitimar su vocación universal.

Sobre este tema, los Hermanos Musulmanes sirios (parte de cuyo país de origen estaría incluido en dicho califato) se han pronunciado a través de su órgano de jurisprudencia, diciendo lo siguiente (05/07/2014):

“Este supuesto califato es falso y no tiene consideración legal alguna, por lo que no se le aplican ninguno de los supuestos que se aplicarían al verdadero califato: ni obediencia ni pleitesía”.

Para justificarlo, los Hermanos aducen una serie de razones, como que han matado inocentes y han declarado infieles a los musulmanes y los revolucionarios civiles, así como a los revolucionarios armados. No solo eso, sino que “han desangrado la revolución de las gentes de Siria e Iraq”. Además, “el califato es un pacto entre la comunidad de musulmanes y el califa, y no se puede imponer por medio de la intimidación y las amenazas”. Por ello, “no cambiaremos a un déspota por otro […], y estos se han convertido en un mismo enemigo junto al régimen (sirio)”.

Por su parte, el líder de la Hermandad, Muhammad Riyad Shaqfa (08/07/2014) era muy contundente: “Se trata de un grupo de ideología y comprensión del islam extremista que no representa a la revolución ni la sociedad siria (ello mismo sería aplicable a Iraq), y el hecho de que haya anunciado la creación de un Estado islámico y un califato nos ha sorprendido porque nadie, por mucha fuerza que tenga, puede hacerlo, ya que la elección del gobernante es un derecho del pueblo”.

Shaqfa se refirió también a la situación en Iraq: “Lo que sucede en Iraq se parece a lo que ha sucedido y sucede en Siria: debido a la corrupción, sectarismo y marginación contra los suníes que ha ejercido Al-Maliki, además de su sometimiento a Irán, las tribus y líderes suníes se han movilizado para recuperar sus derechos (Shaqfa olvida que no todos los chiíes apoyan a Maliki y que algunos que lo apoyan son meras milicias privadas)”. Unas movilizaciones estas que se han sucedido durante años (incluyendo luchas contra Al-Qaeda en Iraq en la última década) pero que el Estado Islámico ha aprovechado ahora en contra de Maliki e Irán, pero también en contra de las aspiraciones del pueblo. Sin embargo, al ver que puede ser un aliado táctico contra Maliki, muchos se han sumado, esperando que este, acorralado, dimita y se forme un gobierno de unidad nacional, que después lidie contra el Estado Islámico, que muchos consideran una amenaza menor.

Sin embargo, este califato supone también una afrenta ideológica y de legitimidad para un estado fundamental en la región, y no es precisamente el Irán chií –según lo dicta su propia constitución-, sino Arabia Saudí, reino que se ha arrogado el derecho de representante del islam suní en la región, frente Irán. Una pretensión que explica en parte, solo en parte, la enemistad con su minúsculo vecino Qatar, partidario de una versión de islam al estilo de los Hermanos Musulmanes (que, por otra parte, han intentado siempre satisfacer a Arabia Saudí y ganarse su favor), a los que Arabia Saudí ayudó a derrocar en Egipto y declaró terroristas precisamente junto a Al-Qaeda.

Así, la complejidad de la situación exigiría un movimiento inteligente de acercamiento para lograr una postura común de los países del Golfo de cara a contrarrestar dicho extremismo. La declaración del Califato no es un problema recién creado, sino resultado de las políticas de enfrentamiento y el azuzamiento del sectarismo en la región, una realidad derivada de la extrema torpeza de EEUU al derrocar un gobierno por la fuerza (lo cual en sí ya es deleznable teniendo en cuenta todos los intereses que había detrás) sin una alternativa real y válida para mantener un país erigido sobre la unificación de tres zonas históricamente separadas, pero también del apoyo internacional a regímenes a que han brutalizado a su población despertando en ella el rencor. Así, las ansias autoritarias de Maliki, que paradójicamente viene patrocinado por un ambicioso Irán y por un inepto EEUU, han terminado de abrir la caja sectaria de Pandora en el país del Tigris y el Éufrates. Sin embargo, la lucha no es un mero binomio suní-chií, sino que suníes y chiíes no están tampoco unidos entre sí: lo único que cuenta son los intereses de cada uno, de carácter más individual o patriótico según el caso.

En una zona donde los mecanismos de acción y asociación son extremadamente complejos, los Hermanos Musulmanes –como representantes de un islam político que apuesta por la democracia, al margen de las preferencias de cada uno- son los grandes damnificados política e ideológicamente (en parte por lo propios errores que cometió Muhammad Mursi durante su año de mandato al que se puso fin manu militari) frente al ascenso del yihadismo al que se ha dado rienda suelta desde todos los flancos. Todo ello sin olvidar en ningún caso los cientos de miles de civiles atrapados en una vorágine a la que les han abocado la continua injerencia en su territorio y el uso político y fanático de la religión. Lo que ellos pedían era sencillo: libertad y derechos frente al opresor, peticiones contra las que, según los Hermanos, luchan unos yihadistas que dicen ser parte de la insurrección en Siria e Iraq.

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Respuesta internacional de los HHMM a Arabia Saudí

Tras el anuncio por parte de Arabia Saudí de que los Hermanos Musulmanes han pasado a engrosar su lista de organizaciones terroristas, seguido por EAU y Bahréin, que en realidad ya había implementado el régimen militar egipcio, al que había seguido Mauritania –de la que apenas se ha hablado y que ha ilegalizado a una organización próxima a los Hermanos Musulmanes- y que seguro que Bashar al-Asad está aplaudiendo con fuerza (sí, acciones en cadena), los Hermanos (de forma global, ya que a título individual de cada rama no ha habido declaraciones oficiales) han emitido el siguiente comunicado (08/03/2014).

 

Los Hermanos Musulmanes se han visto sorprendidos por el comunicado emitido por el ministerio del Interior del Reino de Arabia Saudí en el cual incluía a la organización en la lista de los llamados grupos terroristas, y confiesan que les duele tal trato por parte del Reino. Un Estado que fue el primero en tomar contacto con los Hermanos y sus esfuerzos por preservar el interés de los pueblos y la unidad de los Estados, y en participar de forma efectiva en la construcción de las sociedades y patrias, además de difundir el pensamiento islámico correcto. No solo eso, sino que también ha conocido de primera mano lo que la Hermandad ha sufrido para logarlo. Por ello, es necesario aclarar los siguientes principios y valores de la Hermandad:

 

1.      Sin abandonar el principio inmutable de no injerencia en los asuntos propios de los Estados, afirmamos que esta nueva postura adoptada por el Reino es diametralmente opuesta a la evolución histórica de su relación con los Hermanos desde la época del rey fundador y hasta hoy.

 

2.      Que la historia ha demostrado siempre que los Hermanos han sido pioneros en la expansión del pensamiento islámico correcto alejado del radicalismo y el extremismo, y que de ello son testigos muchos de los ulemas dignos de confianza del Reino y sus hombres de gobierno. Además, todos en el Reino saben muy bien que los Hermanos siempre declaran bien alto que la Verdad en la que creen son sus métodos extraídos del Libro de Dios y las Sunna del Profeta.

 

3.      Que la Hermandad, en su relación con los poderes políticos en los Estados del mundo islámico, parte de unos principios claros de pensamiento, fundamentalmente su creencia en que las sociedades de nuestros pueblos son musulmanas y que la relación entre los Hermanos, los pueblos y las diversas fuerzas políticas –incluido el régimen- ha de ser una relación de consulta y consejo, y no una relación en la que unos y otros se acusen de infieles o traidores. La Hermandad nunca ha considerado al Estado infiel o hereje, y por tanto nunca se ha dado una situación de enemistad y confrontación. Todo lo contrario: la relación de esta organización con el Estado siempre ha sido de consejo y guía.

 

4.      Los Hermanos, orgullosos de su pensamiento e historia junto a sus pueblos en cada uno de nuestros Estados, y partiendo de la comprensión holística del islam han insistido e insisten en las características originales de su actividad a lo largo del tiempo. Así, adoptan las causas de la umma y las diferentes patrias y pueblos considerando que ellos son una facción nacional más en cada país, y por tanto en el ámbito político colaboran con todos los hijos de la patria para lograr los objetivos comunes de una vida libre y digna. Con tales objetivos, forman alianzas con diversas fuerzas y personalidades nacionales, sean del color político, religioso, confesional o étnico que sean. Del mismo modo, insisten en que no son tutores de la gente en nombre del islam, sino portadores de un proyecto que ofrecen a la sociedad, y que su modo de acción se basa en el diálogo con todas las corrientes de pensamiento, sociales, políticas y religiosas. Los Hermanos, en su oposición a todo lo erróneo o que va en contra del interés de los pueblos y patrias, no adopta sus posturas reformistas o emprende su acción política en una sociedad, ni lucha por el interés de su pueblo por el mero hecho de hacer oposición o alejarse de las autoridades, sino que lo hace apelando a la sabiduría y los buenos consejos, lejos de la violencia o el ataque.

 

Que Dios apoye a los gobernantes y pueblos en todo lo que sea bueno para las naciones y que garantice la paz de los países.

 

Los Hermanos Musulmanes

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Arabia Saudí, ISIS/ISIL y los Hermanos: ¿todos contra todos?

Anteayer entraba en vigor en Arabia Saudí el decreto número 16.820 por el cual se ampliaban los supuestos en los que podría considerarse que se están cometiendo actos de terrorismo o de apoyo al mismo en el país, así como la lista de aquellos grupos que pasaban a engrosar la lista “junto con aquellos reconocidos internacionalmente como tales” de grupos terroristas.

Así, por ejemplo, desde el 6 de marzo de 2014 todo aquel que “invoque el pensamiento de corte ateo de una forma u otra o haga dudar sobre los presupuestos de la religión islámica en los que este Estado se basa” pasarán a rendir cuentas en los tribunales del Reino.

Antes de continuar, y en aras de una explicación lo más clara posible, merece la pena hacer mención al comunicado que ayer 7 de marzo emitió el Estado Islámico de Iraq y Siria o del Levante (según sus siglas en inglés: ISIS o ISIL) en el que se dirige fundamentalmente al Frente de Al-Nusra, pero en el que en cierto modo contesta al comunicado del ministerio del Interior saudí, hablando de cómo los dólares son los que dirigen las políticas de algunos contra Da’esh (ISIS o ISIL en su acrónimo árabe).

Arabia Saudí, tras una relación de las acciones que se consideraran ilegales y penadas, como la lealtad a otros estados o partes exteriores o la lucha en las zonas de conflicto fuera del país, amplió su lista de terroristas. El primer supuesto bien podría aplicarse a las filiales de Al-Qaeda que en principio deben lealtad a Ayman al-Zawahiri, o a los insurrectos huthis, con lazos con Irán y sus en Yemen, o incluso a los Hermanos Musulmanes, con innegable relación no solo con figuras de prestigio internacional entre las ramas de la Hermandad (como Yusuf al-Qaradawi, asentado en Qatar) sino también con otras ramas del amplio tejido global de esta organización. Sin embargo, lo más probable es que en la mente de los legisladores saudíes estuviera el vecino Qatar, que no ha tenido reparos en mostrar su preferencia por el modelo ijwaní  -relativo a los Hermanos- de gobierno, y que ha visto cómo Arabia Saudí, así como de EAU y Bahrein, retiraban a sus embajadores del pequeño emirato. El segundo se refiere a los saudíes que dirigen o participan en brigadas o en algunos de los tribunales de sharía de las zonas liberadas de Siria, o en otros países como Iraq, a los que se da un plazo de quince días para arrepentirse.

Partiendo de estas premisas, es lógico que la lista le encabecen “todos los que dicen pertenecer a Al-Qaeda”, ya sea en la Península o en Iraq, seguidos de Da’esh y el Frente de Al-Nusram y posteriormente de Hizbollah en Arabia Saudí, los Hermanos Musulmanes (que en el caso sirio no han dejado de elogiar en los pasados meses el apoyo saudí a la revolución, manteniéndose incluso cautos en sus críticas al golpe de Estado egipcio apoyado por los saudíes) y los huthis.

En un alegato en su defensa, Da’esh asegura en su comunicado que “todos han acordado derrocar a este Estado (Islámico de Iraq y el Levante) maltratado”. Así –y es aquí donde la referencia a Arabia Saudí es clara- “los judíos, los cruzados y su casta de dictadores (que los apoyan) nos combaten porque somos terroristas y criminales, y nos oponemos a sus leyes; mientras que los nusayríes (alauíes, en referencia al régimen sirio) nos combaten porque somos wahabíes (doctrina oficial en Arabia Saudí), infieles y agentes de EEUU”. Es decir que los wahabíes los rechazan, pero a un tiempo, los enemigos de los saudíes califican a Da’esh de lo mismo que el propio Da’esh califica a Arabia Saudí. Y así sigue hablando de las acusaciones lanzadas desde diversos bandos hasta llegar al Frente de al-Nusra, cuyo líder al-Yulani había asegurado en su entrevista en diciembre de 2013 que las asperezas con Da’esh eran leves y se habían limado. Según, Da’esh, el Frente de al-Yulani es el frente de la traición porque se ha dedicado a mentir sobre ellos en sus declaraciones, mentiras que posteriormente procede a desmentir, para alertar a los que luchan contra ellos de que “no seáis una espada de EEUU o una flecha en el arco de los nusayríes sin daros cuenta, ni os pongáis en la trinchera de la democracia sin sentirlo”. Con esta última declaración, Da’esh no solo se pone en contra de los que lo combaten en el campo militar, sino también contra la propia revolución siria y la población, a la que ya amenazó con que su retirada supondría su exterminio en Alepo, que en su mayoría sí pide al menos unos mecanismos de llegada democrática al poder, que en Siria no existían.

Así las cosas, con sus comunicados, Arabia Saudí se arroga el derecho a erigirse como defensora de los principios de la religión islámica en los que está basado su Estado, y Da’esh considera que todos van en su contra diciendo que “hemos corrompido la yihad en Iraq y ahora la queremos corromper en Siria” como si ellos fueran “los guardianes de la yihad” (que en cierto modo es lo que pretende Arabia Saudí). Por último y para ahondar en la complejidad de este entramado, los Hermanos Musulmanes sirios en su órgano de prensa que acaba de cumplir un año publicaban un artículo en la última página de su vigésimo-cuarto número que precisamente resalta la identidad islámica de la idea de revolución porque el islam “trajo una revolución mundial […]. El  islam no creó entes cerrados en sí mismos que creen tener la verdad en sí mismos, sino que hizo estallar una revolución en varias zonas y niveles, que no comienza ni termina, sino que comienza y prosigue en la destrucción de dictaduras en las almas de los “revolucionarios” y en la destrucción de todo aquellos que no es Dios y que el Hombre adora, como la perdición, el dinero, la vida mundana, los placeres […] El islam crea su  continua revolución, en el individuo y la umma […]”. Y pòr ello, “el intento de descubrir el significado de la revolución en el islam es necesario para aproximarnos mejor al gran movimiento histórico que está azotando a nuestra zona ahora, y por el cual avanzaremos nosotros y el mundo, y este artículo no ha sido más que un intento de hacer algo así”.

Es decir, que según esta lógica, publicada en el órgano de prensa de los Hermanos, muy crítico con Da’esh, el carácter revolucionario islámico es ese que llevará a la umma al progreso. Pero con ello, también se niegan otras identidades revolucionarias y el planteamiento global revolucionario del islam recuerda en su configuración a los postulados de grupos radicales a los que los Hermanos se oponen en sus escritos y muchos de sus actos. Y, por cierto, aún esperamos la respuesta oficial de los Hermanos, que hasta el momento no ha pasado de comentarios en Facebook de sus miembros más jóvenes: “el comunicado del ministerio de Interior saudí me recuerda a la Inquisición española”. Y así es en parte: Arabia Saudí quiere tener el monopolio en la interpretación del islam, y todo lo demás es calificable de hereje o, en términos más contemporáneos, terrorista.

¿Estamos ante un todos contra todos en la interpretación política del islam? La caja siria de Pandora, donde realmente se están dirimiendo estas diferencias en realidad sobre el terreno ha desatado un terremoto de enfrentamientos que complican aún más si cabe el mapa del islamismo en sus niveles ideológico, de organización política y de actuación militar. El resultado es que la pequeña representación del mundo que se está desarrollando en Siria se complique de manera exponencial, que el régimen siga contando con sus apoyos mientras los del lado revolucionario se desconcentran aún más, y que la población civil siga viéndose sometida a esta lucha de titanes.

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¿Yihad contra los Hermanos? ISIS y su política

Han pasado meses desde la última entrada, igual que han pasado meses de impasse en lo que a Siria se refiere, un impasse roto generalmente por alguna noticia escalofriante que a los dos días pasa desapercibida (como el ataque químico en Ghoutta), o importantes decisiones internacionales que rehabilitan a Bashar al-Asad como miembro de plenoderecho  de la comunidad internacional y como negociador necesario, aunque destituya a los cargos de su gobierno por dialogar demasiado.

El día a día sigue siendo cada vez más complejo, y ya llegan noticias de brotes de polio, pero otras que no han dejado de llegar siguen pasando desapercibidas: el bloqueo a Moaddamiyya en Damasco o la desnutrición que sufren los niños que no tienen bocado que llevarse a la boca, por no hablar de los incesantes bombardeos que el régimen lanza sobre la población civil, pero nunca sobre los feudos de los yihadistas del Estado Islámico de Iraq y Siria, al que muchos se enfrentan (para entender más sobre la oposición siria). Se enfrentan porque se trata de un elemento exógeno a Siria con una visión del islam que no se corresponde con el moderado islam sirio.

Y para demostrar que el islam sirio, o al menos una parte visible del mismo en los foros internacionales y también en algunas zonas sobre el terreno, aunque la división entre oposición exterior e interior no deja de hacer mella (en francés), nada tiene que ver con este grupo que secuestra periodistas para callarlos, que amenaza a los activistas civiles, y que solo pretende acabar con “los infieles”, “la blasfemia” y todo lo que consideran no islámico (ejemplo), veamos esta noticia (en árabe):

El Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS, según sus siglas en inglés) ha emitido una orden de captura vivo o muerto contra el Presidente del Consejo Consultivo de los Hermanos Musulmanes Sirios, Hatem al-Tabashi, porque este se había pronunciado en contra de la práctica del takfir (considerar a alguien de infiel y por tanto “excomulgarlo”) y contra la yihad en las zonas liberadas (que ISIS) llama el Califato Ortodoxo (al menos las que domina). Esto ha provocado un aumento del éxodo de cuadros de los Hermanos Musulmanes sirios hacia Turquía, cuando llevaban meses instalándose en la zona. Todo esto a pesar de que los Hermanos a título personal no habían condenado de forma directa la presencia de ISIS (aunque sí algunas prácticas) y habían llamado siempre al diálogo entre las distintas facciones.

Con esto, vemos que en Siria la complejidad de las visiones del islam y su uso para fines más o menos concretos es tal que el saco general de “islamistas” o “extremistas” ya no sirve. Más aún, dentro de las propias facciones existen importantes diferencias, como es el caso de los propios Hermanos Musulmanes.

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Un vergonzoso silencio

No ha sido la falta de comunicados, entrevistas o noticias la causa de que dejase de publicar un tiempo, simplemente el impasse en que se encuentra la situación en Siria ha hecho que las noticias de aparente interés lo pierdan en apenas unas horas porque tras el anuncio llega el desmentido, tras la conferencia llega la contra-conferencia y tras las reuniones llegan los no-resultados.

Sin embargo, frente a ese estancamiento, algo se mueve en Turquía, algo que ya se está calificando de primavera turca inspirada por las revoluciones árabes, especialmente en sus etapas iniciales pacíficas, plurales y mayoritariamente libres de la injerencia de los partidos y facciones políticas.

Podría decirse mucho más, y analizarse lo que está sucediendo desde una perspectiva más compleja, pero no es ese el cometido de este blog ni la especialidad de la autora. Es por ello que me remito a un texto traducido del turco por Renata Vázquez, que nos ha recordado a miles de textos publicados a lo largo de las revoluciones en el mundo árabe, pero especialmente a uno de los más conmovedores y que a día de hoy, sigue en las mentes de muchos, el testamento del joven pacifista asesinado en Siria, Ghiath Mátar: “Mi testamento es para que os reafirméis en el mismo principio por el que salimos, para que trabajéis por todo aquello que demandamos con nuestros gritos, para que se convierta en realidad. Para que resistáis y mostréis vuestra valentía, sean cuales sean sus intentos de dañaros y desestabilizar vuestras filas. No dejéis que os cambien, no desperdiciéis mi sangre y la de los otros mártires que dieron sus almas por una Siria libre”.

El espíritu de lucha por los derechos y los valores se respira del mismo modo en el texto turco: “Ocurra lo que ocurra, lo que haya se ser, será, pero en estos últimos tres días Turquía ha matado el miedo. Un país en el que pensábamos que unos y otros se odiaban a matar ha probado su hermandad en esta situación. Hemos visto que no hemos muerto del todo. Hemos visto que no hemos renunciado a la hermandad. No hemos renunciado a estar del lado de la misericordia. Tanto los de izquierdas como los de derechas se han probado esto a sí mismos. Por eso, pase lo que pase, esto no se olvidará. Hagan lo que hagan esto ya no nos lo pueden quitar.”

Y es en el marco de la confluencia de estos dos textos en el que se perfila en mi mente una reflexión. Pocas dudas tengo de cómo va a responder la autodenominada izquierda que ha negado hasta hoy la existencia de una revolución en Siria a estos hechos en Turquía: un apoyo absoluto contra el gobierno turco aliado estratégico de EEUU e Israel (los flirteos asadianos con Occidente siempre han guardado un delicado equilibrio entre la promiscuidad y el recato) y miembro de la OTAN, que además se opone al mantenimiento de Bashar al-Asad y todo su régimen en el poder (como la mayoría de la población en Siria), oprime a la población kurda (como si Asad no lo hiciera), pretende islamizar una sociedad turca de amplio arraigo laico (sin duda no han salido de Estambul en sus viajes si piensan así) y cuyo partido gobernante es el homólogo de los Hermanos Musulmanes en cualquiera de los países árabes, más aún desde que se han alzado en el poder en Egipto y Túnez, resultado de una conspiración occidental contra la zona.

Pero, ¿qué van a decir los Hermanos Musulmanes sirios en concreto que a estas alturas no han emitido declaración o comunicado alguno sobre lo que sucede y que llevan meses asegurando que el modelo turco es el que aspiran a implantar en Siria? ¿Apoyarán la represión del gobierno del AKP de Erdogan o se alinearán con el presidente Abdullah Gül que ha declarado que “los manifestantes deben expresar sus ideas según las reglas de una sociedad democrática y los que gobiernan el país deben prestar atención a ideas y preocupaciones diferentes”?

Cuando se produjo el triple atentado en Rihaniya (Turquía) el 11 de mayo de 2013, del cual muchos acusaron al régimen sirio, Zuhair Salim, portavoz de los Hermanos Musulmanes, pero en calidad de director del Arab Orient Center de Londres dijo (12/05/2013) “el proyecto de la crueldad y la barbarie se extenderá sobre la tierra para destruir la estructura de la sociedad turca, especialmente después de que el pueblo turco haya hecho realidad su sueño de llegar a una naciente unidad”.

“Ayer en Rihaniya la sangre turca y la sangre siria recuperaron la unidad histórica que durante tantos años les unió en defensa del Derecho y la Justicia en este mundo”. Y hoy, salvando las distancias temporales, el grado de brutalidad del régimen sirio y la cifra de muertos que no cesa de aumentar en Siria, esos pueblos vuelven a unirse exigiendo justicia. Hoy cabe preguntarse a qué esperan los Hermanos Musulmanes para condenar la violencia empleada contra los manifestantes si no quieren caer en el error de otros grupos que decidieron apoyar unas revoluciones (volviéndose contra ellas en gran medida después) y negarse a reconocer otras poniéndose de parte del verdugo. Lo más cercano a una declaración es esta caricatura que aparece en la web oficial de los Hermanos sirios en la que Bashar al-Asad dice: “Exijo a Erdogan que no emplee la violencia contra los manifestantes y que renuncie de forma inmediata”, en referencia a las declaraciones del ministro sirio de Información en las que aseguraba que el empleo de violencia y las detenciones no estaban justificado (al parecer en Siria sí). Más allá de eso, la Hermandad permanece en un hermético silencio.

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Por algo soy el Rey…

La pluralidad de voces dentro de un mismo partido o grupo a veces resulta contraproducente, más aún cuando uno de sus integrantes parece creer tener la victoria y el futuro en sus manos, como veremos con los Hermanos Musulmanes sirios y las declaraciones de su líder Muhammad Riyad Shaqfa para el diario turco Today’s Zaman (20/01/2013) y las de su segundo a bordo Ali Sadr al-Din al-Bayanouni en una entrevista abierta en Twitter editada por la página de los Hermanos Musulmanes (29/01/2013).

Ambos coincidieron en que los HHMM han apoyado la revolución desde el principio y que hay que ayudarla por todos los medios. Del mismo modo, los dos aseguraron que se estaban preparando para reorganizarse en Siria, más aún después de que Bayanouni viera con sus ojos en una reciente visita a Siria “que no estamos ausentes en nuestro país”, y que la delegación de los Hermanos recibió una calurosa acogida. Según Shaqfa, el movimiento entrará “en acción a lo largo y ancho de Siria en seis meses”, entre otras cosas mediante la formación de un partido de identidad nacional (además de un canal propio de televisión, como explicó Bayanouni) no nombrado a partir de la hermandad y en el que tendrán cabida “todos tras la caída del régimen”. “Reuniremos a toda la oposición bajo un único techo, especialmente a las tropas revolucionarias bajo un único mando”.

Ahora bien, al margen del tono de victoria electoral anterior, si se supone que los Hermanos van  tener tal identidad nacional, que debería pasar por alto el ya manido sectarismo, la sentencia de Shaqfa echa por tierra tantos esfuerzos: “Aunque los alauíes nos han oprimido y han luchado contra nosotros, no cometeremos injusticias contra ellos”. La identificación de una secta con el régimen no puede más que ahuyentar a los que a esa confesión pertenecen y deslegitima el proyecto “nacional” de los Hermanos.

Sin embargo, es en el tema de Irán y Hezbollah en el que parece que los Hermanos no han consensuado con su líder, que es quien suele salirse de la línea, una postura común. Según Bayanouni, “la relación con Hezbollah y todas las partes que se han puesto de parte del régimen de Asad la determinará el pueblo sirio”. Para Shaqfa, como si ya estuviera en el poder, “en cuanto a Irán, puesto que ha sido cómplice de las masacres del actual régimen, no estableceremos relación alguna con ese país”.

En contrapartida, Turquía sale ganando en el equilibrio regional: “las relaciones políticas y económicas serán muy estrechas […], los dos pueblos ya son hermanos y no pueden ser puestos el uno en contra del otro”, nuevamente hablando como si de un mandatario electo se tratara.

Y hablando de mandatarios y electos, cabe destacar que Bayanouni expresó cierta comprensión por el hecho de que los Hermanos Musulmanes en Egipto estén ocupados en sus asuntos, pero aseguró que deseaba que apoyaran más y mejor a la revolución siria.

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Otra vez… LA OPOSICIÓN

En un nuevo comunicado (24/01/2013) en el que arremete contra la oposición, como si no formara parte de ella, aunque recupera la primera persona en algunos fragmentos, Zuhair Salim es claro: “lo que se exige hoy a la oposición siria es presencia. “Una presencia que la capacite para tratar de forma efectiva cada cambio y situación inesperada, para saber no solo qué se puede decir, sino qué se puede hacer”.

“No pretendo que seamos capaces de enfrentarnos a todos los retos como debemos, pero aseguro que podemos, con un poquito de conocimientos de administración y delegación, poner fin a muchos efectos negativos y multiplicar los frutos positivos”.

Pero no solo eso sino que a la oposición se le exige “iniciativa, por ejemplo, para poner fin a los enfrentamientos en Ras al-Ayn, donde kurdos y árabes se enfrentan. “Hay una parte equivocada, no importa cuál: lo importante es no heredar las formas del opresor dictador en el tratamiento de los errores y que nunca se produzca un diálogo entre nosotros por medio de la sangre”.

Y para terminar con su crítica a la oposición, y a la falta de liderazgo efectivo de la revolución, al estilo de Salama Kayleh en este texto, Zuhair Salim en otro comunicado (27/01/2013) reprocha que: “El CNS, la Coalición Nacional, y el resto de sectores, grupos y organismos […] siguen insistiendo en dirigir el acto revolucionario con la mentalidad clásica, con sus leyes, contextos, preludios y métodos”, por eso no han logrado estar a la altura, y no lo estarán si no cambian su visión.

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Proposiciones

En un breve texto dirigido a la oposición, Zuhair Salim, como director del Arab Levant Center (17/01/2013), propone una serie de puntos a tener en cuenta, aunque parece olvidar en ellos que su propia organización -a la que no hace referencia-, los Hermanos Musulmanes, también forman parte de la oposición y que los fracasos de esta también están ligados a ellos. Según él, cinco son los puntos que han de debatirse en la oposición:

Lo primero a solucionarse es la forma de hacer llegar “el pan diario” a los revolucionarios, ya que ello “ayuda a sus hombres a resistir y perseverar”, necesario en los tiempos que corren.

Lo segundo es que ha de encontrarse la manera de afirmar su “presencia activa” en el interior y en el exterior, estando siempre en contacto con los acontecimientos sobre el terreno.

Lo tercero es ofrecer los mejores proyectos y modelos de administración sobre el terreno, que valen más que “mil discursos y oradores”.

En cuarto lugar, pide que no olviden que “Human Rights Watch anunció que su prioridad en Siria era la cuestión de las minorías”, por lo de que han de hacer que “su prioridad sea la sociedad civil unida para todos los hijos del pueblo sirio”, que han de ser tratados equitativamente.

Finalmente, espera que “encuentren el tiempo suficiente para tomar las medidas necesarias para evitar que se repita el desastre de Zaatari”.

El texto termina con una frase de tono retador: “Lo que espera nuestro pueblo no es lo que desean los demás: ustedes deciden para quienes trabajan”.

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Soltando prenda…

Una nueva entrevista a Muhammad Riyad Shaqfa, líder de los Hermanos Musulmanes sirios, con el periódico Okaz (12/01/2012) ha ampliado los datos relacionados con Irán y el papel de la organización en la acción de las brigadas.

Tras responder Shaqfa a la pregunta de si los Hermanos estaban dispuestos a dialogar con Occidente diciendo que “estamos dispuestos a dialogar con todos”, el entrevistador aprovechó para preguntarle que si ello significaba que tenían predisposición para dialogar con Irán.

“Nosotros dialogamos con quien quiere el bien para el pueblo sirio y no con quien lo mata”. “Irán intentó contactar con nosotros más de diez veces (hasta ahora se había hablado de cuatro o cinco) y envió varios mediadores para hablar con nosotros sobre la crisis siria, a lo que nos negamos en cada ocasión hasta que se retractaran de su apoyo al régimen”. A ello añadió que “creíamos que Irán quería encontrarse con nosotros para filtrar la noticia a los medios con la intención de deformar nuestra imagen ante el pueblo sirio, que considera a Irán partícipe de los asesinatos y crímenes, y cuando desesperaron, salió el ministro de Exteriores iraní Ali Salehi y dijo que se habían reunido con nosotros en Teherán, una mentira sin fundamento”.

Y continuando con el diálogo, como ya había hecho en otra ocasión, Shaqfa se mostró totalmente dispuesto a dialogar con el Frente de Al-Nusra: “Nosotros dialogamos con todas las partes políticas que quieran el bien para la patria, así que en principio, dialogaremos con ellos, y no ignoraremos a nadie por Siria, pero ello no significa que estemos de acuerdo en todo con ellos”.

En relación precisamente a los grupos armados que combaten al régimen, el entrevistador le preguntó por las brigadas de los Hermanos, a lo que Shaqfa respondió que: “¡Cómo vamos a tener brigadas después de treinta años fuera del país!

Pero esta es la primera vez que Shaqfa reconoce que tienen un trato diferente con brigadas de tinte islamista: “Insisto como he dicho más de una vez en que los Hermanos no tienen brigadas propias, lo que pasa es que algunas brigadas de tendencia islamista se ponen en contacto con nosotros al formarse para tareas de coordinación y en este sentido nos comunicamos con todos”. “El hecho de que algunos se inclinen hacia los Hermanos se debe a la injusticia a la que nos hemos visto expuestos durante las décadas pasadas, que ha despertado un cierto cariño (hacia nosotros)”. Ahora bien, “con vistas a unir las brigadas y destacamentos de pensamiento moderado y que confían en los Hermanos, les invitamos a un encuentro en Estambul del que salió la Organización de los Escudos de la Revolución, una organización independiente de pensamiento islámico cercano a nosotros”.

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