El Estado sirio al que aspiran los Hermanos Musulmanes sirios

Los Hermanos Musulmanes sirios, en el marco de su discurso nacional, han emitido un comunicado (25/03/2012) en el que expresan su pésame por el fallecimiento del líder religioso de la comunidad drusa en Siria, Ahmad al-Hij. “La muerte de este líder religioso que se distinguía por sus honorables posturas nacionales es una tragedia que le duele no solo a la comunidad drusa, sino a toda la familia nacional siria”.

Este comunicado, que considera a todos los ciudadanos de Siria como un todo que comparte dichas y desdichas, coincide con la publicación realizada también el domingo 25 de marzo de un documento-pacto en el que dan su visión de la Siria del futuro, renovando los preceptos asentados en el Pacto Nacional de 2001 y su programa político de 2004.

Según el documento presentado, que se considera como base para un nuevo contrato social para todos los hijos de Siria, los Hermanos se comprometen a:

-El establecimiento de un Estado civil basado en una constitución civil que emane de la voluntad del pueblo sirio y que sea redactada por una Asamblea Constituyente elegida  de forma transparente.

-El establecimiento de un Estado democrático, plural y con alternancia en el poder, según los “más altos principios a los que ha llegado el pensamiento humano”. Este estado ha de estar organizado con un gobierno “republicano representativo” en el que los representantes se elijan por medio de las urnas.

-La instauración de un estado basado en la ciudadanía, que es la fuente de derechos y obligaciones, y la igualdad para todos al margen de su religión, secta, etnia o tendencia (término que puede interpretarse de muchas maneras sin saberse realmente a qué se refieren con ello). Por tanto, todo ciudadano tiene el derecho de llegar a cualquier posición según los resultados electorales y su capacidad. Del mismo modo, hombres y mujeres son iguales “en la dignidad humana y familiar, gozando la mujer de todos sus derechos”. La pregunta que surge aquí es qué significa la igualdad en lo referente a la dignidad humana, y si ello implica, por ejemplo, que las mujeres en la vida pública gocen de los mismos derechos y privilegios que sus homólogos masculinos.

La formación de un Estado que se comprometa a respetar los derechos humanos, tal y como “los reconocen las leyes celestiales y los acuerdos internacionales” y que son, entre otros, la dignidad, la igualdad, la libertad de pensamiento y expresión, la libertad de credo y la libertad de prensa, así como la posibilidad de participar en la política, el gozar de la justicia social y el tener acceso a las necesidades básicas para una vida digna. A fin de cuentas, se trata de un Estado que “rechace la discriminación y prohíba y criminalice la tortura”.

-La edificación de un Estado que se base en el diálogo y la participación de todos en su construcción y protección, además de en el disfrute de sus riquezas y bienes. Todo ciudadano, en dicho Estado habrá de respetar las particularidades de cada uno de los componentes de la sociedad siria, considerando “este factor como una riqueza y una extensión de la larga historia de convivencia en el marco de la digna tolerancia humana”.

-La conformación de un Estado en el que el pueblo sea dueño de sí mismo y de sus decisiones sin que un dictador o un partido único monopolicen la toma de decisiones. Así, el Estado ha de basarse en las instituciones y la separación de poderes, poderes liderados por personas que estén al servicio del pueblo y cuyas prerrogativas, pero también los medios para que rindan cuentas, estén delimitados en la Constitución. Del mismo modo, las fuerzas de seguridad y del ejército habrán de estar al servicio de la patria y el pueblo y no de un régimen, siempre sin interferir en la vida política.

-El establecimiento de un Estado que evite el terrorismo y lo combata, aceptando los acuerdos internacionales y siendo así un factor de estabilidad en el entorno regional e internacional. En este sentido, dicho Estado ha de establecer buenas relaciones con sus hermanos, principalmente Líbano, que, igual que el pueblo sirio, ha sufrido las desgracias del régimen de la corrupción y la dictadura. Del mismo modo, el Estado sirio habrá de realizar todos los esfuerzos legales y legítimos posibles para recuperar las tierras ocupadas, apoyando también los derechos del pueblo palestino.

-La creación de un Estado justo en el que la soberanía sea de la Ley, donde no haya lugar para las venganzas ni los rencores. Incluso “aquellos que se hayan manchado las manos con la sangre del pueblo, del grupo social que sean, tendrán derecho a un juicio justo”.

-La instauración de un Estado donde todos los miembros de la gran familia siria se demuestren su amor y colaboren entre sí en un marco de reconciliación nacional global en el que no tengan cabida los falsos pretextos usados por el régimen para sembrar el miedo entre los hijos del país.

La duda que surge ahora es cuántos grupos opositores se sumarán a él, dado que en 2001 los Hermanos se vieron prácticamente solos al rpesentar su Pacto Nacional. Lo más destacable en este nuevo documento es que no se hace referncia alguna al islam o la sharía, más allá de la mención a las leyes celestiales.

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