Un vergonzoso silencio

No ha sido la falta de comunicados, entrevistas o noticias la causa de que dejase de publicar un tiempo, simplemente el impasse en que se encuentra la situación en Siria ha hecho que las noticias de aparente interés lo pierdan en apenas unas horas porque tras el anuncio llega el desmentido, tras la conferencia llega la contra-conferencia y tras las reuniones llegan los no-resultados.

Sin embargo, frente a ese estancamiento, algo se mueve en Turquía, algo que ya se está calificando de primavera turca inspirada por las revoluciones árabes, especialmente en sus etapas iniciales pacíficas, plurales y mayoritariamente libres de la injerencia de los partidos y facciones políticas.

Podría decirse mucho más, y analizarse lo que está sucediendo desde una perspectiva más compleja, pero no es ese el cometido de este blog ni la especialidad de la autora. Es por ello que me remito a un texto traducido del turco por Renata Vázquez, que nos ha recordado a miles de textos publicados a lo largo de las revoluciones en el mundo árabe, pero especialmente a uno de los más conmovedores y que a día de hoy, sigue en las mentes de muchos, el testamento del joven pacifista asesinado en Siria, Ghiath Mátar: “Mi testamento es para que os reafirméis en el mismo principio por el que salimos, para que trabajéis por todo aquello que demandamos con nuestros gritos, para que se convierta en realidad. Para que resistáis y mostréis vuestra valentía, sean cuales sean sus intentos de dañaros y desestabilizar vuestras filas. No dejéis que os cambien, no desperdiciéis mi sangre y la de los otros mártires que dieron sus almas por una Siria libre”.

El espíritu de lucha por los derechos y los valores se respira del mismo modo en el texto turco: “Ocurra lo que ocurra, lo que haya se ser, será, pero en estos últimos tres días Turquía ha matado el miedo. Un país en el que pensábamos que unos y otros se odiaban a matar ha probado su hermandad en esta situación. Hemos visto que no hemos muerto del todo. Hemos visto que no hemos renunciado a la hermandad. No hemos renunciado a estar del lado de la misericordia. Tanto los de izquierdas como los de derechas se han probado esto a sí mismos. Por eso, pase lo que pase, esto no se olvidará. Hagan lo que hagan esto ya no nos lo pueden quitar.”

Y es en el marco de la confluencia de estos dos textos en el que se perfila en mi mente una reflexión. Pocas dudas tengo de cómo va a responder la autodenominada izquierda que ha negado hasta hoy la existencia de una revolución en Siria a estos hechos en Turquía: un apoyo absoluto contra el gobierno turco aliado estratégico de EEUU e Israel (los flirteos asadianos con Occidente siempre han guardado un delicado equilibrio entre la promiscuidad y el recato) y miembro de la OTAN, que además se opone al mantenimiento de Bashar al-Asad y todo su régimen en el poder (como la mayoría de la población en Siria), oprime a la población kurda (como si Asad no lo hiciera), pretende islamizar una sociedad turca de amplio arraigo laico (sin duda no han salido de Estambul en sus viajes si piensan así) y cuyo partido gobernante es el homólogo de los Hermanos Musulmanes en cualquiera de los países árabes, más aún desde que se han alzado en el poder en Egipto y Túnez, resultado de una conspiración occidental contra la zona.

Pero, ¿qué van a decir los Hermanos Musulmanes sirios en concreto que a estas alturas no han emitido declaración o comunicado alguno sobre lo que sucede y que llevan meses asegurando que el modelo turco es el que aspiran a implantar en Siria? ¿Apoyarán la represión del gobierno del AKP de Erdogan o se alinearán con el presidente Abdullah Gül que ha declarado que “los manifestantes deben expresar sus ideas según las reglas de una sociedad democrática y los que gobiernan el país deben prestar atención a ideas y preocupaciones diferentes”?

Cuando se produjo el triple atentado en Rihaniya (Turquía) el 11 de mayo de 2013, del cual muchos acusaron al régimen sirio, Zuhair Salim, portavoz de los Hermanos Musulmanes, pero en calidad de director del Arab Orient Center de Londres dijo (12/05/2013) “el proyecto de la crueldad y la barbarie se extenderá sobre la tierra para destruir la estructura de la sociedad turca, especialmente después de que el pueblo turco haya hecho realidad su sueño de llegar a una naciente unidad”.

“Ayer en Rihaniya la sangre turca y la sangre siria recuperaron la unidad histórica que durante tantos años les unió en defensa del Derecho y la Justicia en este mundo”. Y hoy, salvando las distancias temporales, el grado de brutalidad del régimen sirio y la cifra de muertos que no cesa de aumentar en Siria, esos pueblos vuelven a unirse exigiendo justicia. Hoy cabe preguntarse a qué esperan los Hermanos Musulmanes para condenar la violencia empleada contra los manifestantes si no quieren caer en el error de otros grupos que decidieron apoyar unas revoluciones (volviéndose contra ellas en gran medida después) y negarse a reconocer otras poniéndose de parte del verdugo. Lo más cercano a una declaración es esta caricatura que aparece en la web oficial de los Hermanos sirios en la que Bashar al-Asad dice: “Exijo a Erdogan que no emplee la violencia contra los manifestantes y que renuncie de forma inmediata”, en referencia a las declaraciones del ministro sirio de Información en las que aseguraba que el empleo de violencia y las detenciones no estaban justificado (al parecer en Siria sí). Más allá de eso, la Hermandad permanece en un hermético silencio.

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